Tu pecado

Lujuria

LUST

Ondas que siguen abriéndose

Allí donde llega, tu voz continúa.

Lo que llevas dentro quiere salir y llegar a alguien. Lo que aprendes, piensas y creas cobra sentido en el momento en que otra persona lo recibe. Dejar algo sin entregar es lo que más te desasosiega.

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Ilustración que representa Lujuria (Ondas que siguen abriéndose)

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Cómo se manifiesta este pecado

Cuando la lujuria sale con más fuerza, no terminas las cosas dentro de ti. Lo que aprendes, piensas y creas necesita llegar a alguien y ser recibido para sentirse completo. Este pecado mide la dirección de esa fuerza, de dentro hacia fuera, no la intensidad de ningún apetito.

Por eso el estado que peor te sienta es algo valioso y sin entregar. Cambias las palabras, el orden, el destinatario, y vuelves a intentar que llegue.

Dónde aparece en el día a día

  • Cuando encuentras algo bueno, ya estás pensando a quién contárselo
  • Si tu idea no llega, la dices otra vez con otras palabras
  • El trabajo que recibió respuesta es al que dedicas más la próxima vez
  • La información que se comparte te atrae más que la que podrías guardarte

Cuándo funciona como fortaleza

Mueves lo que estaba atascado entre personas. Puedes reformular el mismo contenido en una forma que encaje con quien escucha, lo que te sirve para tender puentes en temas especializados o de mucha intensidad.

Las recomendaciones viajan bien a través de ti por lo mismo. Lo que tú consideras bueno se extiende después de pasar por tus manos.

Cuándo gira en vacío

Se vuelve doloroso cuando la presencia de una respuesta empieza a parecer un veredicto sobre tu valor. Casi siempre lo que falló fue el momento o la situación de quien escucha, no el contenido. Aun así, una racha larga sin ser recibido convierte el propio entregar en el objetivo.

Conviene comprobar si estás forzando. Aumentar los intentos cuando alguien no está listo para recibir reduce, en lugar de aumentar, la probabilidad de llegar.

Relación con los otros pecados

La gula va al contrario: la gula atrae el mundo exterior hacia dentro y la lujuria envía lo de dentro hacia fuera. Si ambas son fuertes, incorporas algo y lo pasas casi al instante.

La envidia también está cerca. Las dos pasan por otras personas, pero la envidia mide la distancia y la lujuria intenta entregar algo.

Si te ha salido este pecado

Juzga si llegó por cómo lo recibió una persona y no por el número de respuestas. Si alguien lo recibió a fondo, la entrega funcionó.

Guardar algo para ti a propósito también ayuda. Si lo sacas todo, no queda tiempo para que crezca lo siguiente.

Ver los siete pecados